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DE COMPRAS EN EL BAR

Los colmados de toda la vida eran esos espacios de alimentación en los que uno podía comprar buena parte de la cesta de compra habitual, y hasta tomar una cerveza fresquita. A modo de homenaje, parte de esa esencia pervive hoy en día en algunos establecimientos actuales de la ciudad, que han decidido apostar por esa doble vida de bar y tienda e, incluso, galería de arte. Gracias a ellos, podemos irnos de ruta de compras, y sin salir del bar.

 

Mama Campo, del huerto a la tienda, y de ahí a la mesa

 

¿Tienda de alimentación o restaurante? Las dos cosas, y te contamos por qué: Mama Campo (Plaza de Olavide, 15), en el barrio de Chamberí, fue de los pioneros en traer a Madrid un proyecto que combina una tienda de alimentos ecológicos, procedentes de pequeños productores, con un restaurante propio en el que solo se cocina con los productos de temporada adquiridos en la primera. Ambos locales, además, están interconectados. Digamos que es como un círculo vicioso, pero de los buenos, para ir un sábado de buena mañana a hacer la compra y llenar la nevera de buenos productos -vegetales, carnes, pastas, hortalizas…- o para ir de cena con amigos y disfrutar, cerveza en mano, de un delicioso salmorejo, unas croquetas de cocido con su caldo, huevos de corral con nido de patatas tempurizadas, carrillera de cerdo estofada… platos deliciosos, siempre sujetos a la estacionalidad y las temporadas. Como debe ser.

 

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Mercado de San Antón, punto de encuentro gastronómico

 

El Mercado de San Antón (Augusto Figueroa, 24) es eso, un mercado de barrio de espíritu tradicional con sus puestos de frutas, verduras, embutidos, pescados y carnes, pero con aspecto y formato actual. Lo que significa que aquí solo vas a encontrar productos fresquísimos de excelente calidad -y precios elevados, dicho sea de paso-, seleccionado de entre lo mejorcito de la geografía española y del resto del mundo; si no, atentos al puesto de quesos de la planta baja. Como mercado, es perfecto para bajarse con el carro y hacer la compra semanalmente, si el bolsillo te lo permite, o para darse un capricho ocasional. Eso en la primera planta, porque en la segunda aguarda la zona de degustación y una barra de bar de estilo informal, para echar el rato con los amigos e incluso comer. Y si se tercia, para alargar la sobremesa hasta la noche y ver el atardecer desde la terraza situada en la azotea.

 

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La Fábrica: café, editorial, tienda y galería de arte

 

A unos metros del Paseo del Prado y en pleno corazón del barrio de Las Letras, La Fábrica Café (Alameda, 9) sorprende porque no es el típico restaurante al que uno va a simplemente a llenar el estómago; en este local uno alimenta hasta el intelecto, en el sentido más literal de la palabra. Y es que, además de elegante café-bistró y restaurante, La Fábrica es editorial, es galería de arte con exposiciones temporales y es también una tienda, como las que puedes encontrar en los museos y centros culturales que lo rodean -Caixaforum, Museo del Prado, Reina Sofía y Thyssen-. Y atento, porque su secreto mejor guardado puede pasar desapercibido si no te fijas bien: hay que descender a la planta sótano para descubrir el espacio que acoge la galería y la tienda, donde estanterías repletas de libros singulares aguardan impacientes por despertar nuestra curiosidad, ya sea antes de comer o cenar alguna sus propuestas culinarias. Entre los platos más recomendados, Ensalada de hinojo, naranja y anchoas, Burrata, Tagliatelle alla Norma y Spaghetti al nero di seppia -todas ellas muy mediterráneas-, o simplemente antes de ir a tomar unas buenas cervezas.

 

Taberna Nudista, conservas para tomar y llevar

 

Puede parecer una taberna de aspecto contemporáneo más de las que hay en el barrio de Chamberí, zona de punto de encuentro de foodies y comidistas de la capital. Pero lo cierto es que la Taberna Nudista (Luchana, 27) guarda también una selección más que suculenta de conservas gourmet para disfrute de todos. Proceden de pequeños productores de diferentes puntos de la geografía y aquí se comercializan bajo una marca propia y un packaging muy original y apetecible. Lo singular es que no solo se pueden tomar en su barra o en las mesas del saloncito que preside la zona de entrada del local, sino que se pueden comprar para llevar y tomar en casa. Eso sí, en la taberna cuentan con el aliciente de estar sencillamente trabajadas –casi ‘al desnudo’, de ahí el nombre de la taberna- y presentadas con mucho gusto: Alcachofas con berberechos, garbanzos con bacalao y piparras, o Bonito con pimientos de piquillo. Y, cómo no, maridadas con cañas muy bien tiradas.

 

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Noelia Santos – Madrid Diferente

 

 

 

 

 

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