Café Pavón

Localización

Calle Embajadores, 9 - Madrid

Metro Tirso de Molina

Horario: L-D de 9:00 a 02:00h

Contacto: 912 190 682

El Café Pavón es, de lejos, una de las mejores y más elogiosas reaperturas de 2015. Un bar que tras una respetuosa y cuidada puesta a punto se ha convertido en el sitio en el que hay que estar si queremos saber qué “se cuece” en Lavapiés.

 

¿Y cuál es su secreto? Sin duda alguna Jorge Rueda y Jose María Oliver, los dos socios fundadores, pueden presumir de un local que no tiene parangón en nuestra ciudad. Por su majestuoso y espectacular techo artesonado -original de 1924- y por tener una de esas barras de zinc que, por su diseño y amplitud, debería formar parte del patrimonio nacional histórico.

 

Otro de sus ganchos es la agradable atmósfera que se respira de día en su soleado salón, gracias a la abundante luz que entra por sus grandes ventanales que recorren el local de punta a punta,  y el animado ambiente que hay por las noches.

 

Además su personal tira excepcionalmente bien las cañas, hay buen café y ricas infusiones, y la carta, pequeña, cumple con nota con bocadillos, ensaladas y bocados tan apetitosos como la tortilla de patata, la ensaladilla rusa o la hamburguesa. Y sí, es un bar de barrio, pero un barrio que es tan generoso como el alma de una ciudad entera y cuyo ambiente puedes disfrutar también con tu perro.

 

Localización

Calle Embajadores, 9 - Madrid

Metro Tirso de Molina

Horario

L-D de 9:00 a 02:00h

Contacto

912 190 682

El Café Pavón es, de lejos, una de las mejores y más elogiosas reaperturas de 2015. Un bar que tras una respetuosa y cuidada puesta a punto se ha convertido en el sitio en el que hay que estar si queremos saber qué “se cuece” en Lavapiés.

 

¿Y cuál es su secreto? Sin duda alguna Jorge Rueda y Jose María Oliver, los dos socios fundadores, pueden presumir de un local que no tiene parangón en nuestra ciudad. Por su majestuoso y espectacular techo artesonado -original de 1924- y por tener una de esas barras de zinc que, por su diseño y amplitud, debería formar parte del patrimonio nacional histórico.

 

Otro de sus ganchos es la agradable atmósfera que se respira de día en su soleado salón, gracias a la abundante luz que entra por sus grandes ventanales que recorren el local de punta a punta,  y el animado ambiente que hay por las noches.

 

Además su personal tira excepcionalmente bien las cañas, hay buen café y ricas infusiones, y la carta, pequeña, cumple con nota con bocadillos, ensaladas y bocados tan apetitosos como la tortilla de patata, la ensaladilla rusa o la hamburguesa. Y sí, es un bar de barrio, pero un barrio que es tan generoso como el alma de una ciudad entera y cuyo ambiente puedes disfrutar también con tu perro.

 

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