Tascas de siempre para los madrileños más trendy

Seguro que todos tenéis algún amigo o conocido aficionado a las tascas genuinamente madrileñas; de esos que te argumentan que en ningún sitio se picotea tan bien ni saben tirar la cañas como en los bares de toda la vida. Como también tendréis otros que únicamente quieran quedar en sitios nuevos, que estén de moda y sean más o menos trendy. Pues bien, para que no haya conflicto a la hora de reunir a unos y otros, he decidido hacer una lista de tascas actuales, bares que aúnan tradición y modernidad a partes iguales, y en los que se encontrarán igual de cómodos los partidarios de lo castizo como los del postureo. Cuatro tabernas legendarias que se han actualizado en los últimos años para que vosotros, los mejores críticos, salgáis de ellas con buen sabor de boca.

La Mina, en Chamberí

Funcionando desde 1949, La Mina no es para nada un museo de antigüedades, sino todo lo contrario. Se trata de una tasca con paredes de ladrillo visto y taburetes altos en la barra.

Está especializada en gambas a la plancha y es perfecta para tomarte unas buenas cañas. La carta es una recopilación de los mejores platos del mar como vieiras, sepia, navajas y mejillones, aunque también cuentan con otras opciones como las alcachofas con jamón o la empanada.

Una de las cosas que más me gusta de esta taberna es que venden también latas de conserva al más puro estilo ultramarinos de los 50, que también puedes pedir para tomarlas allí mismo acompañadas de una cerveza.

Sin lugar a dudas es uno de esos sitios en los que te sentirás como en casa, especialmente cuando llega el buen tiempo e instalan la terraza a pie de calle; ¡se está super bien!

La Lorenza, en Lavapiés

El legendario San Lorenzo de Lavapiés cambió de propietarios recientemente, quienes han dado una pequeña vuelta al bar, renovando su carta y dándole un toque más actual. Xan Otero y Claudia Rodríguez, una pareja mitad gallega, mitad madrileña, ha reformado el espacio para que, sin perder su esencia, podamos disfrutar de platos y raciones de nivel, elaborados con ingredientes gallegos y a precios razonables.

Es difícil, muy difícil, recomendaros algún plato de La Lorenza en concreto, ya que absolutamente todo es increíble. Desde los imprescindibles como la ensaladilla rusa, las croquetas o su tortilla de patata, hasta los platos más cosmopolitas como los Canelones de manitas de cerdo o la Costilla de ternera cocinada a baja temperatura con puré de dátiles.

¿Mi recomendación? ¡Ir cuanto antes!

El Amor Hermoso, en Malasaña

Después de una temporada sin actividad, el bar José de la calle Palma volvió a la vida y con nuevos propietarios, quienes decidieron actualizar un poco su decoración y su carta, más orientada al público que ahora se mueve por Malasaña.

En El Amor Hermoso -su nombre actual- el trato familiar sigue intacto, más a la hora del aperitivo, cuando suele llenarse de vecinos y amigos para tomar las primeras cañas del día. Lo peligroso de esta tasca es que empiezas con unas tapas, alguien pide unos huevos rotos con gambas y acabas con un bocata de calamares con mayonesa de pera, pero ¿y lo que nos gusta qué?

Por la noche, especialmente los fines de semana, el ambiente es de lo más animado. Y es perfecto para quedar con los colegas antes de salir de fiesta por las distintas salas que hay en la zona.

 

Bodegas Rivas, en Malasaña

Aunque es famoso por su brunch de los sábados y domingos, ese menú ideado para los días en los que te levantas tarde y no tienes claro si desayunar o almorzar, Bodegas Rivas también es perfecto para tomar algo cualquier día de la semana.

Probablemente es uno de los locales más antiguos de Malasaña, ya que lleva abierto desde 1923, prácticamente 100 años de historia; aunque fue en 2016 cuando, con la llegada de sus nuevos propietarios, se sometió a un acertado lavado de cara que lo ha convertido en uno de los bares más cool del barrio. Su carta también ha cambiado, y para bien. Y, aunque la tradición sigue mandando, todos los platos tienen un toque exótico y cosmopolita que los hace aún más apetecibles. Es el caso de los Callos a la madrileña con curry rojo, aunque he de confesar que tengo debilidad por los Huevos rotos con patatas, huevos, jamón ibérico, pimientos de padrón y pimentón, verdaderamente increíbles. ¡Así da gusto volver a los clásicos!

 

 

 

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