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Los mejores bocatas de calamares en Madrid

Dicen que es uno de los símbolos gastronómicos de Madrid, y quizá por eso hay tantos bocadillos de calamares como bares y restaurantes tiene esta ciudad. Ante un panorama así, y teniendo en cuenta la aparente sencillez de su preparación, parece difícil equivocarse. Pero para acertar a la primera, nada como consultar a los que más saben de propuestas gastronómicas, incluso de las más castizas: los bloggers de Mahoudrid. Y ellos han elegido estos nueve bocadillos como los mejores, por su singularidad, originalidad y elaboración, y todo ello sin perder de vista la tradición.

 

 

Chic and Cheap Madrid: Bocata de calamares de la Gabinoteca

El de La Gabinoteca (Fernando de la Hoz, 53) es uno de nuestros favoritos. Y es que, como todo lo que hace Nino Redruello, tiene ese punto original e irresistible, por tradicional que sea. Lo monta en un pan de chapata tostado, con anillas de chipirones en lugar de calamares porque así “queda más jugoso”, asegura Nino. Los reboza con harina de garbanzo y, después de freírlos bien, les añade mayonesa chili garlic, que contrasta con el punto dulzón del pimiento verde italiano frito que lo acompaña. Delicioso.

 

Bocata de calamares en Madrid, La Gabinoteca

 

 

Con el morro fino: Los Galayos, un grande entre los clásicos

Sin duda, el bocata de calamares de Los Galayos (Botoneras, 5), es de los que más fama tienen en todo Madrid, y mira que hay dónde elegir. Pero no es para menos, porque en Los Galayos no han dejado ni que el paso de los años ni que la gran afluencia de turistas (está en plena Plaza Mayor) merme la calidad de su propuesta. Pan chapata rústico, crujiente y una buena ración de jugosos calamares para un grande entre los clásicos. Es el bocata de calamares en su mejor versión. Buenísimo.

 

Bocata de calamares en Madrid, Los Gayalos

 

 

Eat and Love: El Kiosko, el castizo reinventado

Hay días en los que uno se levanta tan castizo y chulapo como el mejor chotis de Agustín Lara. Esos días, en los que uno se siente madrileño de pura cepa –aunque uno sea en realidad ‘gato’ de adopción, como es nuestro caso-, es imperativo degustar el mítico bocata de calamares. A nosotros, que nos va la marcha, nos gusta con punch, como el de El Kiosko (Kalamos, 19 y Ferraz, 5), donde lo preparan con kimchi coreano y pan negro de tinta de calamar. La combinación, cerveza en mano, no puede ser más fetén.

 

Bocata de calamares en Madrid, Eat and Love

 

Madrid Diferente: El Imparcial, bocadillo de calamares tradicional y cool

De un solo vistazo, uno jamás pensaría que en la carta de El Imparcial (Duque de Alba, 4), el local cool del Rastro que ahora ocupa lo que antaño fue la sede del diario El Imparcial, se puede encontrar uno de los bocadillos de calamares más ricos de la ciudad. Pero sí, la oferta gastronómica de El Imparcial es todo un homenaje a la tradición gastronómica madrileña, con toques e influencias muy castizas, pero en versión actualizada. Y su bocadillo de calamares es uno de sus mejores ejemplos. Se presenta en formato casi deconstruído, abierto en dos mitades, dejando al descubierto el relleno de su interior: anillas de calamar jugosas, con un rebozado crujiente y salpicado por un alioli negro (hecho con la propia tinta del calamar). Digamos que lo ponen fácil para que cada cual se lo coma al gusto: con tenedor y cuchillo, dejando el pan para el final, o a bocados, como manda la tradición y como debe ser.

 

Bocata de calamares en Madrid, El Imparcial

 

Me gusta mi barrio: Los Torreznos, parada y fonda en Chamberí

Aquí, uno entra por los torreznos y se queda hasta los bocatas. De calamares, si es posible, como manda la tradición. Con su pan crujiente y su fritura recién hecha. Los Torreznos, cervecería clásica con tres locales en la ciudad (Alonso Cano, 69; Goya, 88; López de Hoyos, 149) se precia de llevar 60 años sirviendo viandas ricas y asequibles a todo tipo de público, como el bocadillo de calamares a diario. Dentro de un barrio en el que abren y cierran bares todos los días, y que se precia de tener las barras más modernas y cool de la ciudad, Los Torreznos no tiene visos de dejar de servir sus bocatas, a tenor de las multitudes que se agolpan en el establecimiento a por una caña bien servida. Alberto Blázquez, tercera generación que regenta una de las populosas barras de zinc de Los Torreznos, sabe que hay que coger fuerzas para hacer una buena ruta nocturna por Chamberí, o para entrar al concierto que se celebre ese día en el Barclayscard Center, el antiguo Palacio de los Deportes, que está justo al lado del local de Goya. Y es que su público está dispuesto a darles vida otros 60 años más, por lo menos.

 

Bocata de calamares en Madrid, Los Torreznos

 

Mesade2: Javier Martín. Croquetas & Café, y bocadillo de calamares

Además de ser uno de los sitios míticos de la capital para degustar unas croquetas (tienen más de 32 variedades entre dulces y saladas) el bar Javier Martín Croquetas & Café (Toledo, 74) cuenta con uno de los mejores bocadillos de calamares que podrás encontrar en el centro de Madrid, en el castizo barrio de La Latina. Un bocata donde los calamares frescos y doraditos, fritos en un aceite limpio, se asientan perfectamente sobre un pan especial de chapata. Un bocadillo de calamares que está crujiente tanto por la corteza del bocata, como por el interior: antes de añadir los calamares, tuestan el pan en la plancha, lo que le da un toque crunchy ideal. Y es que son ya más de 17 años haciendo ‘marismeños’, como Javier los llama, ya que lo acompaña con una salsita de alioli casera hecha con leche y que suele presentar en un tarrito aparte. Bocata crujiente donde los haya, de más de un palmo de longitud, que ya estás tardando en probar.

 

Bocata de calamares en Madrid, Javier Martín Croquetas & Café

 

 

O lo comes o lo dejas: Verbena Bar, taberna neocastiza

Verbena Bar (Velarde, 24) es un lugar de peregrinación obligatorio en Malasaña. Aquí le dan una vuelta de tuerca a lo castizo sin perder la esencia del término, porque es el típico lugar dónde te sientes a gusto desde el primer momento. Como buenos madrileños, uno de los protagonistas de su carta es el bocata de calamares: con un pan exquisito y un rebozado crujiente, se convertirá en uno de tus favoritos de la ciudad. Recomendamos no cortarse con el alioli que trae como acompañamiento opcional, porque le aporta el toque final perfecto a tu bocadillo. Prueba y verás.

 

Bocata de calamares en Madrid, Verbena Bar

 

 

Tenemos que ir: El Brillante

El Brillante, famoso por su bocadillo de calamares’ es lo que se puede leer en la puerta de este castizo bar frente a la estación de Atocha (Plaza del Emperador Carlos V). Y sin duda, para nosotros, es el mejor bocadillo de calamares de Madrid. Si entras y te sientas en su barra, enseguida escucharás al camarero pasar gritando la comanda, pidiendo bocadillos como si fueran churros. Y es que por un módico precio, te puedes tomar una baguette de calamares que no pueden estar más jugosos ¡se deshacen en la boca!. Al punto de sal perfectos y con el rebozado crujiente. Sencillamente espectaculares.

 

Bocata de calamares en Madrid, El Brillante

 

 

 

 

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