Paradas imprescindibles para un domingo de Rastro

Hay cosas sin las que Madrid no sería Madrid: el lago del Retiro y sus paseos en barca, los bares de bocatas calamares de la Plaza Mayor y, cómo no, El Rastro, el mercadillo más famoso de Madrid y por lo tanto, cita ineludible de los domingos.

Lo de su fama no lo decimos únicamente nosotros, con más de 250 años de historia, El Rastro está considerado Patrimonio Cultural del Pueblo de Madrid. Ya sabrás que su nombre viene de la marca que dejaban los animales que transportaban del Matadero a las fábricas de curtido de pieles por la que hoy es su arteria principal, la calle Ribera de Curtidores.

Nuestros bloggers quieren descubrirte sus planes favoritos para hacer en la zona, pero sobre todo los bares y propuestas gastro más recomendables para que la mañana del domingo sea redonda.

 

Ropa vintage y los torreznos de Los Tiernos, con Ángela Henche

Ángela ha aprovechado su visita al Rastro para recordarnos que antes de que Malasaña se convirtiese en el templo de la ropa vintage, ya lo era el entorno de la Plaza de Cascorro. Los puestos de ropa al peso de la Plaza Vara del Rey o tiendas como Underground Moda o Curro Carmona fueron pioneras en eso de transformar lo viejo en tendencia. De hecho, Underground se ha encargado del vestuario de la serie ‘Velvet’.

Y si hay algo que también es del Rastro son sus bares de siempre, como Los Tiernos (Toledo, 73), que aunque tiene pocos años de vida, mantiene la apariencia y el carácter de la antiguo bar que antes ocupaba este esquinazo. Con esa esencia castiza recibieron a Ángela, que disfrutó del plato estrella de la casa, los torreznos, que por supuesto, llegaron acompañados de todo el sabor de una Mahou. La combinación perfecta para disfrutar de El Rastro en todo su esplendor.

 

Cromos de coleccionista y las bravas de La Lata, con Kino Jérez

Puedes pensar que cambiar cromos es cosa del pasado, pero Kino sabe que para darte cuenta de que eso no es así tan solo tienes que acercarte hasta la plaza Campillo del Mundo Nuevo. Ahí se dan cita grandes y pequeños como si fuese un enorme patio de colegio para intercambiar estampas y cromos de todo tipo.

Después del “sile nole”, Kino suele frecuentar La Lata de Cascorro (Embajadores, 1), un local que sabe explotar toda la esencia del barrio: por las noches se llena de ambientazo y durante el día, ofrece opciones tan apetecibles y tan nuestras como su bravas a la madrileña. Esa salsa preparada con aceite y pimentón le da un punto de lo más especial, lo que ha hecho que Kino se declare fan total.

 

Viaje al pasado y los caracoles de Casa Amadeo, con 0thfloor

rta y Paula, las hermanas detrás de 0thfloor, definen sus paseos por el Rastro de Madrid como una aventura por todo lo que puedes descubrir en él: desde cachivaches de origen desconocido, pasando por cómics a discos de vinilo para los más melómanos.

Pero si hay algo que caracteriza este paseo tan castizo es terminarlo (o empezarlo) con los clásicos caracoles de Casa Amadeo (Cascorro, 18), uno de los negocios más unidos a la historia de este mercado callejero, pues sigue elaborando sus platos con las mismas recetas de sus comienzos —abrió sus puertas en 1972—y manteniendo el trato familiar que les caracteriza. Su plato estrella son -como es de esperar- los caracoles, elaborados con pimentón, cebolla y ajo. Creo que no es necesario que te recordemos que pidas pan, porque te hará falta para mojar en esa increíble salsa.

 

Anticuarios y el bocata de calamares de La Embajada, con Kikillo

Sabemos que desde que se ha mudado de casa, Kikillo tiene un gran hype con la decoración de su casa y El Rastro es el sitio perfecto para encontrar muebles únicos para ella. Las Nuevas Galerías o las Galerías Piquer (en la zona de Ribera de Curtidores) son perfectas para descubrir muebles de antaño (puedes llegar a encontrar piezas del siglo XVIII).

Lo que también le encanta de los domingos de Rastro es disfrutar del buen trato de los chicos de La Embajada de Embajadores (Embajadores, 66), un local que rescata la estética y la esencia de los bares de toda la vida, de esos en los que la caña va siempre acompañada de su correspondiente tapa. Y como no podía ser de otra forma al tratarse de un lugar de esencia castiza, Kikillo acompañó su Mahou Cinco Estrellas con uno de nuestros grandes clásicos: el bocata de calamares. Aunque nos ha chivado que también tienen unos platos combinados que son perfectos para comer a mediodía con los amigos.

 

Poesía instantánea y la oreja de El Muñíz, con Madrid Diferente

Pasada la aglomeración que se suele formar en la zona de la estatua de Eloy Gonzalo, si sigues por Ribera de Curtidores en dirección a Embajadores podrás llevarte una poesía personalizada. Por la zona encontrarás a alguien (no siempre está la misma persona) con una máquina de escribir esperando a que les des una palabra cualquiera para transformarla en una poesía en poco más de cinco minutos.

Con su poema personalizado en mano, el equipo de Madrid Diferente se fue a disfrutar de otro momento único de El Rastro: el sabor de toda la vida de Muñíz (Calatrava, 3), un negocio familiar que lleva en pie desde los años 40. Su premisa son las tapas castizas a buen precio y entre ellas, sus dos grandes especialidades, los callos y la oreja. Ésta última fue la encargada de conquistar los paladares del equipo: con una textura tierna en su interior y crujiente en su exterior (conseguida con una cocción a fuego lento y friéndose después con ajo y perejil) y servida con una salsa brava casera irresistible.

Después de descubrir estos lugares, estamos seguros de que tus visitas al Rastro serán aún más especiales. ¿Quedamos este domingo?

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