6 locales para exprimir al máximo Huertas

El barrio de Las Letras es uno de los más bulliciosos de la capital, siempre con madrileños y turistas paseando por sus calles llenas de arte e historia. Sus edificios castizos y su ambiente non stop (lo mismo podemos cañear en una de sus múltiples terrazas que acabar la noche en uno de sus clubs) hacen de Huertas una de las zonas con más rollazo de la capital.

 

En este barrio encontrarás una gran oferta de ocio que incluye tabernas para la hora del aperitivo, restaurantes para almorzar o cenar sin prisas y también pubs y salas en las que terminar el día. ¿Te vienes con nosotros a conocer algunos de los must de la zona?

 

Dos imprescindibles para la hora del aperitivo

 

Pocas cosas nos gustan más que dedicar la mañana del fin de semana a quedar con los amigos para tomar el aperitivo. Y si es en un sitio con terraza, mucho más. Por eso arrancamos esta ruta en La Gustava de Huertas (Huertas, 20), un coqueto local de estilo rústico con una apetecible terraza en la plaza de Matute, perfecta para tomar la primera cerveza del día acompañada con algunas de sus raciones. Pura autenticidad en una ensaladilla rusa muy top, unas croquetas de jamón que, te aseguramos, se parecen a las de tu abuela, su tortilla de patata o una sencilla, pero muy recomendable, ración de embutidos ibéricos que siempre ponen buen sabor al aperitivo.

 

También para disfrutar de esos mediodías de solecito y cañas, encontramos La Taberna de Elisa by Triciclo (Santa María, 42), un bareto -bien entendido- que data del año 1907 y cuya remodelación, a cargo del prestigioso equipo de Triciclo, ha respetado la decoración tradicional con unos azulejos de estilo cordobés que nos hablan de casticismo y cocina a fuego lento. Callos, oreja de cerdo crujiente con mojo, morro, patatas bravas -de las de verdad- o los míticos matrimonios que tan bien acompañan a la cerveza.

 

 

Dos opciones sanas y asequibles para cenar en Huertas

 

Comer en un sitio mono, barato y que se coma de vicio en pleno barrio de Las Letras es posible gracias a Lamucca (Prado, 16). Su local de Huertas es una pasada: diáfano y luminoso, ubicado en un bonito edificio clásico con una preciosa cava de ladrillo. El escenario es perfecto, pero la carta no se queda atrás. En ella vas a encontrar una selección de platos sencillos y resultones, de esos que hasta los más raritos adoran (burgers, pizzas, raciones para compartir, poké…) y a un precio fetén. Si tenemos que elegir, nosotros nos quedamos con su nueva Pizza Black, elaborada con una instagrameable masa negra hecha a base de carbón activado orgánico y preparada con mozarella de búfala, pesto, tomate seco y flores comestibles. ¡Éxito asegurado!

 

Paseando por la calle Fúcar encontrarás la coqueta fachada azul celeste de El Azul: uno de los locales más auténticos de la zona. El Azul es pequeñito y encantador, lleno de mesitas apretujadas -que recuerdan a un gracioso bistrot francés- y estanterías repletas de libros. En su interior se respira el alma que sus propietarios, Flo y Jaime, han puesto en cada detalle: es un lugar perfecto para una cena relajada en la que desconectar del mundo y susurrarse confidencias al oído (consejo: si podéis, pillad la mesa de la ventana, ¡ya veréis qué gozada!). ¿Y la carta? No te esperes platos rebuscados porque a estos chicos no les van las complicaciones -¡ni falta que hace!-. La del Azul es una cocina honesta, casera y deliciosa. Encontrarás memorables sándwiches -como su estrella, el sándwich de Pulled Pork con cerdo cocinado a baja temperatura, chutney de tomate casero y ensalada de col-, hamburguesas -con opciones veganas memorables-, ensaladas y cremas. Si tienes algún amigo vegano, por cierto, estás de suerte porque en El Azul siempre tienen a mano algún platazo pensado específicamente para ellos: ¡estos chicos son amor!

 

 

De clubs por el barrio de las Letras

 

¿Qué mejor manera de acabar el día que de pubs por el barrio de las Letras? Para entrar en calor Carbones Trece (Calle Manuel Fernández y González, 13), un lugar con una decoración muy pop donde las manzanas están siempre muy presentes. Digamos que es uno de esos sitios auténticos, de los que apenas quedan, más íntimo. Sin duda, el bar perfecto para empezar la noche entre su interiorismo vintage, buena música y una buena cerveza.

Si tienes ganas de bailar como si fueras una groupie, Mi madre era una groupie (Santa Polonia, 5) es tu lugar. Entre neones rosas y verdes descubrimos este local con rollazo y mucha personalidad. Para acabar por todo lo alto con unas cervezas y amigos dándolo todo cantando cualquier canción de Blondie o de Los Stones. ¿Te animas a ser fan?

Estás a punto de descubrir los planazos cañeros en Madrid...

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