Reencuentro con amigos en el barrio de Moncloa-Argüelles

Sea por la razón que sea, a veces es complejo quedar con tu cuadrilla de amigos habituales. Es más difícil encontrar una fecha que nos venga a todos bien que pillar vacío el Primark de Gran Vía. Entre los que tienen compromisos laborales, los que necesitan una canguro para salir, los que tienen exámenes o los que se van de vacaciones en fechas raras (o los que desaparecen en cuanto hay una fiesta en Madrid), van pasando las semanas y es imposible. Pero, ¡ay, cuándo nos juntamos! La noche no se acaba. Hoy os damos pistas para ese reencuentro con amigos en el barrio de Moncloa-Argüelles, el universitario por excelencia, donde los grupos de colegas pasándolo bien están en todas las mesas. Cañas, tapas y raciones para darle impulso a la mejor noche.

 

Gastrobar Rosales: elegancia internacional

 

Si la quedada está motivada por la vuelta de algún viaje, en Gastrobar Rosales (Paseo Pintor Rosales, 36) podremos rememorar los destinos que hemos disfrutado gracias a su decoración moderna y viajera y sus tostas y raciones internacionales. Estupendos los tartares de atún y salmón, el pulpo de roca (sale entero y sorprende) o el steak tartar para compartir aunque si buscamos opciones más informales, las tostas son perfectas para unas cañas, como la de jamón ibérico con gulas, las de queso de cabra, fresas y miel o la de foie con compota de manzana y jamón de pato. La bonita terraza se abre al Parque del Oeste pero si queremos un escondrijo secreto y acogedor, hay que preguntar por el reservado, bajar a la planta sótano y arrellanarse en los sofás Chester de la planta sótano. Un excelente rincón para confidencias y risas mientras se comparten unas cervezas.

 

 

Noniná: encanto patrio

 

Cuando nos hemos pasado muchos días fuera, echamos de menos nuestra casa y hasta los tópicos que nos cansan, nos parecen entrañables a la vuelta. Noniná (Paseo Pintor Rosales, 4) juega con esos típicos-tópicos españoles (los toros, la rumba y el flamenqueo) para darles una vuelta que convenza a propios y foráneos. Porque su amplia terraza y sus vistas sobre el parque del Oeste encandilan, vengas de donde vengas. Si te juntas con tu pandilla entre sus estilosos muebles vintage (ojo a las butacas de cine, a la mesa de colegio con banco incluido o al traje de luces), no dejes de pedir la hamburguesa de res de lidia o de atún rojo, la ensaladilla rusa, las alcachofas con jamón o las fajitas de venado, una original manera de entrarle a la carne de caza, tan poco habitual. O déjate seducir por su colección de pinchos de tortilla, de boquerones, de jamón con tomate o de brocheta de pollo. ¿No vas a volver? ¡No ni ná!

 

 

Txirimiri: la tortilla que deja mudo

 

Si vamos de pinchos con amigos, la tortilla es obligatoria. Casa con todo y con todos pero siempre hay debate alrededor. ¿Con cebolla o sin cebolla? ¿Cuajada o sin cuajar? Hasta que llega a la mesa la ración de tortilla de Txirimiri (Calle Ferraz,38) y todo el grupo se queda mudo, observando su jugosidad, su color tostado por la cebolla levemente caramelizada y su delicioso olor. Todo responde a una depurada técnica de preparación de las patatas y la cebolla, con tiempos y cantidades precisas, para hacer tortillas perfectas todas y cada una de las veces. Y si todavía hay alguno que se queja, la variedad de pinchos al estilo vasco de los que se precia Txirimiri le dejarán callado y degustando un milhojas de rabo de toro, un delicioso foie a la plancha, un solomillo de buey con cebolla caramelizada o cual sea la especialidad que Txema Larrañaga y su equipo nos han preparado para el momento. Ideal para la cuadrilla.

 

 

Taberna Moncloa: museo para mahouistas convencidos

 

¿Qué hay más de Madrid que una Mahou? Pues ni nosotros ni los dueños de la pintoresca Taberna de Moncloa (Calle Andrés Mellado, 45) podemos decir lo contrario. Los dueños, Luis Ángel Ayuga y Alicia García convirtieron en pasión la salida que encontraron para el desempleo y han construido en su establecimiento un oficioso museo Mahou, en el que se rinde homenaje a la cerveza, a las raciones, tostas y bocadillos. Tienen cientos de piezas únicas como una litografía original de los años 70, un calendario de 1966 en el que aparece retratado el Mercedes original del dueño de la compañía e incluso una pieza enmarcada de la fábrica madrileña. El empeño que le han puesto a coleccionar objetos de Mahou es el mismo que les ha llevado a pasar de ofrecer seis tostas diferentes a 194 sabores distintos tanto de tostas como de bocadillos y sándwiches. Eso sí, ellos, para una reunión de amigos, recomiendan sus especialidades, las croquetas y las tortillas en donde destacan la paisana, la de morcilla con queso o la de ajetes con jamón. Elige una caña de grifo porque aquí la sirven perfecta.

 

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Mahou recomienda el consumo responsable 5,5º