Cinco tabernas muy andaluzas

Andalucía queda muy lejos en invierno. Los que viajamos hasta allí verano tras verano, vemos pasar los meses más fríos sin tener esa buena dosis de sol y de mar que nos recarga las pilas, sin el pescaito frito, sin la porra antequerana, ni la pipirrana, ni esas cervecitas servidas a varios grados bajo cero.

Se echa de menos el acento, el flamenqueo, el buen humor y, si me apuras, hasta a esa vecina que pone Radiolé a todo volúmen de buena mañana, cuando tú casi acabas de acostarte después de una noche de bares y de feria. Para curar la nostalgia y trasladarnos un ratito hasta allí, elegimos cinco tabernas auténticamente andaluzas en Madrid.

 

El Subastero: que me lo quitan de las manos

 

El Subastero de Málaga (Carrera de San Jerónimo, 22) trae a Madrid una de las delicias más malagueñas: los espetos de sardinas. Su momento óptimo son los meses que se escriben sin ‘r’ –mayo, junio, julio y agosto- pero en cualquier momento tienen unos estupendos ejemplares que asan al carbón, atravesados por una caña, en una barca instalada en la cocina. Como si fuera a pie de la playa del Palo donde se inventaron.

Además, durante los fines de semana los camareros suben de la cocina con raciones variadas de pescaito frito que van ‘cantando’ a la concurrencia para que cada uno elija a su antojo: “Traigo boquerones”, “¿Quién quiere salmonetillos?”, “Venga, que llevo los chopitos”… , remedando esta tradición malagueña que se combina con un grupo de flamenco que canta y baila en directo. Por si fuera poco, una enorme bandera del Málaga CF preside la barra para que nos sintamos como en la calle Larios.

 

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Taberna La Gaditana: la feria no se acaba

 

A pocos metros del Palacio de los Deportes se encuentra esta Taberna La Gaditana (Lombia, 6) que nos acerca a la Tacita de Plata con una deliciosa selección de pescados, de esos que deseas comer cuando estás en Cádiz. Atún de Barbate, gambas, tortillitas de camarones y frituras hechas con mucho tino, aligeradas con unas deliciosísimas berenjenas con miel, jamón, queso payoyo y hasta ¡salmorejo!

Cuando los hay, no hay que perderse ni los garbanzos con choco ni las ortiguillas rebozadas, un plato al que los madrileños –por aquello de no tener mar- no estamos tan acostumbrados, pero que son una auténtica delicia. Y para mayor inmersión, la taberna está decorada con farolillos y guirnaldas de feria. Qué mejor sitio para escuchar bulerías con una cerveza.

 

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El Rincón de Jaén: las tapas no solo se ponen gratis en Andalucía

 

Ha cosechado tanto éxito El Rincón de Jaén (Don Ramón de la Cruz, 88) que no es solo uno, sino cinco los establecimientos que ya tiene repartidos por Madrid. Yo me quedo con el primero, abierto en 1998, el origen de todo este proyecto familiar. Está cerca de Manuel Becerra, en el barrio de Salamanca, y sus toneles y sus mesas están siempre llenas, quizá por aquello de que te obsequien con unas gambas y una tapa de marisco cada vez que pides una caña. Gambas, coquinas, cigalas, chopitos, pijotas y hasta un jamón de quitarse el sombrero -siempre con sus picos de pan de acompañamiento- te esperan en la barra. En las mesas, de cracterístico color verde brillante con flores, al más puro estilo de taberna andaluza, unas raciones realmente abundantes.

 

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Casa de Granada: pescaito frito en el cielo de Madrid

 

No puedo reseñar los bares andaluces de Madrid y no hablar de la Casa de Granada (Doctor Cortezo, 17), uno de los sitios más curiosos y singulares de Madrid. Porque, pese a la reforma que lo ha convertido en un restaurante más actual –dejando atrás su espíritu de taberna castiza-, tiene una de las terrazas favoritas de Madrid. Lo saben ellos, y lo sabemos todos, así que ármate de paciencia para conseguir sitio. Eso sí, no hay lugar mejor en Lavapiés para disfrutar de una buena cerveza, unas tortillitas de camarones, una rica fritura de pescado o unas buenas tapas al más puro estilo granaíno.

Pero antes de que vayas, anota, porque te voy a dar un par de instrucciones necesarias: tiene una terraza espectacular porque está en un sexto piso de un edificio de oficinas de los de antes. Así que no te cortes: llama al telefonillo, coge el ascensor y subes. Abrir la puerta y ver esas vistas sobre la plaza de Tirso de Molina no tiene precio. Y aunque el bar es sólo, en principio, para socios de la asociación regional Casa de Granada, puedes acceder igualmente. Si te insisten para que te hagas socio –que lo harán- y aceptas, no te preocupes porque no tiene coste alguno el primer año y, además, te permitirá asistir gratis a sus recitales de flamenco, otro de los puntos fuertes para imbuirte de Andalucía en Madrid.

 

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Cazorla: la tradición y los clásicos que se saborean

 

Los hermanos Román han conquistado Madrid con sus tabernas Cazorla (Castelló, 99), de las que ya hay siete emplazamientos: desde Capitán Haya al Viso y Ciudad Lineal. La clave, ofrecer la mejor cocina tradicional andaluza, con grandes materias primas y una factura culinaria muy bien cuidada.

Gazpachos, mojama, marisco, jamón, ensaladilla de pimientos asados (un clásico andaluz que me chifla) y unas frituras de pescado perfectas para disfrutar en su elegante comedor. O mejor, en su anímadisima barra, donde las tapas y las cervezas corren libremente. De los mejores andaluces de Madrid, también por su servicio.

 

Noemí Navas – Me gusta mi barrio

Estás a punto de descubrir los planazos cañeros en Madrid...

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