Bar Sánchez

Localización

Calle de Rodríguez San Pedro, 26 - Madrid

Metro Quevedo

Horario: L-V de 7:00 a 01:00; S de 7:00 A 19:00h

Lleva la familia Sánchez desde 1973 haciendo muy bien las cosas en este sencillo bar del barrio de Chamberí. Un espacio que es toda una institución en la zona y que ahora gestiona Jorge, sobrino del fundador, con una simpatía arrolladora de buen anfitrión que conquista nuestros corazones.

 

Y si no prueben a asomarse cualquier sábado del año y verán los llenos en su animada y alargada barra –tienen un comedor en la planta baja del local y una terraza urbana con 8 mesas–. Y no es de extrañar porque sus patatas revolconas –solo se elaboran el sábado– son de esas tapas que dejan huella.

 

Parte del secreto de su éxito radica, además de en la atenta y cálida atención –que para eso estamos en un bar de barrio y de toda la vida–, en el mimo que ponen en su cocina casera que solo utiliza productos frescos. Deliciosas patatas bravas, apetitosos mejillones tigre o una oreja a la plancha que quita el sentido. La carta se completa con platos tan nuestros como los calamares a la romana, sepia a la plancha, gambas al ajillo, boquerones fritos o en vinagre, pulpo a la gallega, champiñón al ajillo, callos a la madrileña, mollejas, pincho moruno o croquetas caseras de jamón. Entre semana tienen un estupendo menú con tres primeros y tres segundos. Bares así alegran la vida.

Localización

Calle de Rodríguez San Pedro, 26 - Madrid

Metro Quevedo

Horario

L-V de 7:00 a 01:00; S de 7:00 A 19:00h

Lleva la familia Sánchez desde 1973 haciendo muy bien las cosas en este sencillo bar del barrio de Chamberí. Un espacio que es toda una institución en la zona y que ahora gestiona Jorge, sobrino del fundador, con una simpatía arrolladora de buen anfitrión que conquista nuestros corazones.

 

Y si no prueben a asomarse cualquier sábado del año y verán los llenos en su animada y alargada barra –tienen un comedor en la planta baja del local y una terraza urbana con 8 mesas–. Y no es de extrañar porque sus patatas revolconas –solo se elaboran el sábado– son de esas tapas que dejan huella.

 

Parte del secreto de su éxito radica, además de en la atenta y cálida atención –que para eso estamos en un bar de barrio y de toda la vida–, en el mimo que ponen en su cocina casera que solo utiliza productos frescos. Deliciosas patatas bravas, apetitosos mejillones tigre o una oreja a la plancha que quita el sentido. La carta se completa con platos tan nuestros como los calamares a la romana, sepia a la plancha, gambas al ajillo, boquerones fritos o en vinagre, pulpo a la gallega, champiñón al ajillo, callos a la madrileña, mollejas, pincho moruno o croquetas caseras de jamón. Entre semana tienen un estupendo menú con tres primeros y tres segundos. Bares así alegran la vida.

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