Pasto

Localización

Calle Lope de Vega, 15 - Madrid

Metro Antón Martín

Horario: L-D de 12:00 a 17:00 y de 20:00 a 24:00h

Contacto: 911 104 072

Uno de los mejores secretos gastronómicos del barrio de Las Letras se llama Pasto y está regentado por los hermanos Zárate. Diego se encarga de la cocina y Patricio de la sala, con una afectuosidad, una profesionalidad y una simpatía que simplemente arrebatan. El local es pequeño y humilde, y se divide en una zona de barra y un comedor con apenas seis mesas, espacio suficiente para saborear una cocina que encuentra su latido en la excelencia de la materia prima tratada con creatividad y respeto. El resultado es un conjunto de platillos llenos de sabor que cambian según mercado y estaciones, raciones que podemos y debemos compartir de manera informal. Enamora, por la intensidad de su sabor y la textura, la sopa crema de mejillones y zanahorias con brócoli, conquista el pulpo con cebolla caramelizada y espuma de patata y sorprenden los rollitos de maíz y ternera con kétchup de zanahoria y miel o los ñoquis de patata y champignon con panceta de cerdo braseada y cebolla caramelizada, por poner solo unos ejemplos.

 

Capítulo aparte merecen las carnes como las mollejas con chimichurri, naranja y cebolla roja o el corazón de buey–buey auténtico traído directamente del Capricho de León, donde Diego ha ejercido de jefe de cocina–con salsa de ajíes peruanos. Y también los postres que aquí evitan los lugares comunes y el exceso de azúcar al estar elaborados o acompañados de verduras, y si no prueben la tarta de queso con mermelada de tomates o la espuma de maíz morado con helado. Lo dicho: Pasto bar de tapas es un auténtico tesoro.

Localización

Calle Lope de Vega, 15 - Madrid

Metro Antón Martín

Horario

L-D de 12:00 a 17:00 y de 20:00 a 24:00h

Contacto

911 104 072

Uno de los mejores secretos gastronómicos del barrio de Las Letras se llama Pasto y está regentado por los hermanos Zárate. Diego se encarga de la cocina y Patricio de la sala, con una afectuosidad, una profesionalidad y una simpatía que simplemente arrebatan. El local es pequeño y humilde, y se divide en una zona de barra y un comedor con apenas seis mesas, espacio suficiente para saborear una cocina que encuentra su latido en la excelencia de la materia prima tratada con creatividad y respeto. El resultado es un conjunto de platillos llenos de sabor que cambian según mercado y estaciones, raciones que podemos y debemos compartir de manera informal. Enamora, por la intensidad de su sabor y la textura, la sopa crema de mejillones y zanahorias con brócoli, conquista el pulpo con cebolla caramelizada y espuma de patata y sorprenden los rollitos de maíz y ternera con kétchup de zanahoria y miel o los ñoquis de patata y champignon con panceta de cerdo braseada y cebolla caramelizada, por poner solo unos ejemplos.

 

Capítulo aparte merecen las carnes como las mollejas con chimichurri, naranja y cebolla roja o el corazón de buey–buey auténtico traído directamente del Capricho de León, donde Diego ha ejercido de jefe de cocina–con salsa de ajíes peruanos. Y también los postres que aquí evitan los lugares comunes y el exceso de azúcar al estar elaborados o acompañados de verduras, y si no prueben la tarta de queso con mermelada de tomates o la espuma de maíz morado con helado. Lo dicho: Pasto bar de tapas es un auténtico tesoro.

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