Los faroles de Minaya

Localización

Calle Mayor, 23 - Guadalajara

Cercanías Guadalajara

Horario: L-D de 8:00 a 24:00h

Contacto: 949 894 524

Presume Pedro de local. Y no es de extrañar porque este agradable bar-restaurante está situado en un edificio histórico del siglo XVI y en el corazón mismo de Guadalajara. A Pedro, como a otros muchos del sector, le tocó cambiar en 2014 y cerrar el mítico Los Faroles; un restaurante que durante 40 años fue una de las referencias de la ciudad, para abrir este espacio que ofrece más posibilidades.

 

La primera; una espléndida barra y señora terraza donde disfrutar de eso que tanto nos gusta: el picoteo. Ricos ibéricos–jamón, chorizo, salchichón–, queso de cabrales, lacón cocido, pulpo a la brasa o a la gallega, patatas ali-oli, ensaladilla rusa, salpicón de gambas y pulpo, tempura de verduras, ensaladas… Los que prefieran algo todavía más informal que prueben sus montados o sus tapas. Aunque para disfrutar en plenitud las posibilidades gastronómicas de este restaurante lo mejor que podemos hacer es sentarnos en una de las mesas del comedor del fondo del local, bajo las vigas pintadas–todo un espectáculo- y disfrutar de una cocina tradicional protagonizada por la buena materia prima. Pedro recomienda los pescados que traen todos los días de la lonja: rape, merluza, atún rojo, chipirones, besugo, lubina. También tiene un generoso apartado de carnes: entrecot, paletilla de cordero, chuletas de lechal, solomillo, entre otros.

Localización

Calle Mayor, 23 - Guadalajara

Cercanías Guadalajara

Horario

L-D de 8:00 a 24:00h

Contacto

949 894 524

Presume Pedro de local. Y no es de extrañar porque este agradable bar-restaurante está situado en un edificio histórico del siglo XVI y en el corazón mismo de Guadalajara. A Pedro, como a otros muchos del sector, le tocó cambiar en 2014 y cerrar el mítico Los Faroles; un restaurante que durante 40 años fue una de las referencias de la ciudad, para abrir este espacio que ofrece más posibilidades.

 

La primera; una espléndida barra y señora terraza donde disfrutar de eso que tanto nos gusta: el picoteo. Ricos ibéricos–jamón, chorizo, salchichón–, queso de cabrales, lacón cocido, pulpo a la brasa o a la gallega, patatas ali-oli, ensaladilla rusa, salpicón de gambas y pulpo, tempura de verduras, ensaladas… Los que prefieran algo todavía más informal que prueben sus montados o sus tapas. Aunque para disfrutar en plenitud las posibilidades gastronómicas de este restaurante lo mejor que podemos hacer es sentarnos en una de las mesas del comedor del fondo del local, bajo las vigas pintadas–todo un espectáculo- y disfrutar de una cocina tradicional protagonizada por la buena materia prima. Pedro recomienda los pescados que traen todos los días de la lonja: rape, merluza, atún rojo, chipirones, besugo, lubina. También tiene un generoso apartado de carnes: entrecot, paletilla de cordero, chuletas de lechal, solomillo, entre otros.

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